agosto 28, 2008

Thy kingdom come

Escuchaba el radio al regresar al trabajo. Pablo Iriart hablaba con una Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El tema era el reciente fallo de la Corte de no inconstitucionalidad de la despenalización del aborto en el D.F.
El argumento era si existía vida o no en el bebé (producto, embrión, feto...) a las 12semanas del embarazo.
Me dejó sin aliento, más que el método que se siguió para dilucidarlo, los resultados.
Convocaron a un número considerable de expertos en el tema.
Embriólogos, biólogos, etc.
Fue espeluznante.
Nuestros intelectuales no estaban de acuerdo.
La Ministra, quién finalmente votó a favor de la no inconstitucionalidad, concluyó su entrevista diciendo que era la decisión qué más le había costado tomar en sus má de treinta años de servicio. Dijo que le había quitado el sueño, que era un tema que tenía impacto en lo político, lo social, lo científico, lo moral...
Sin embargo, su voto permitirá interrumpir legalmente la existencia de álguien (álgo) del (de lo) cuál no tiene la seguridad de que no tiene vida.
¡Las pruebas no eran concluyentes respecto a que la vida no existe a las 12 semanas!
Es un elemento muy importante para introducirlo en una sociedad sin tener la seguridad de que esto es verdad.
Te imaginas que sucederá si algún día los científicos descubren que la vida existe antes de las 12 semanas.
Te imaginas en que tipo de sociedad nos convertiriamos.
Te imaginas que tan inhumanos descubriremos que hemos sido.
Te imaginas que será despertar y sentirse miembro de una sociedad asesina.
Te imaginas que será ser parte de una sociedad que no tiene una convicción respecto a ningún tema importante.
Te imaginas qué será ser parte de una sociedad que, sin una convicción, nucho menos tiene idea de a dónde va o que quiere llegar a ser.
Seguramente nos convertiremos en seres que son capaces de quitarle la vida a cualquier persona que ponga en peligro mis ambiciones, y mi agenda personal.
Porque
¿cuál es la diferencia entre eliminar un bebé
que no me permitirá
terminar comodamente mi licenciatura
y
eliminar a una hija de 15 años que me causa incomodidad porque necesito atenderle por un tratamiento neurológico costoso
que no me permitirá
dedicar tiempo para proseguir una carrera exitosa en una compañía multinacional?
¿qién es menos humano? ¿aquel a quien su humanidad le es suprimida? ¿o quién suprime esa humanidad?
Parece que la respuesta está a la vista.
Ya nos estamos matendo unos a otros.
Cómo nunca antes en la historia.
Nuestras abuelas no recuerdan un periodo con tantas peleas entere bandas de narcotraficantes.
No recuerdan haber vivido una época con tantos secuestros.
Y nuestra constitución no dice qué es la vida, menos cuándo comienza.
De nuestros intelectuales tampoco es posible obtener una respuesta definitiva.
Las personas que toman decisiones lo hacen de manera irresponsable.
Lavan sus manos diciendo "nosotros nos limitamos a definir si contradice a Constitución o no".
Entiendo a quienes no le ven sentido.
Dios: venga tu reino...